Jóvenes que ayunan por los más vulnerables: una experiencia transformadora en el campamento ICCE

 

Del 1 al 4 de septiembre, World Vision tuvo el privilegio de participar en el campamento de jóvenes de la Iglesia Cristiana China en España (ICCE), celebrado en el Colegio Mater Dei de Castellón. Más de 150 adolescentes y jóvenes se reunieron con un propósito claro: salir de su zona de confort y crecer en madurez cristiana,  desarrollando un compromiso real con quienes más lo necesitan.


Uno de los momentos más impactantes fue la jornada de ayuno de 24 horas, diseñada para que los participantes se pusieran en los zapatos de los niños y niñas más vulnerables del mundo. El ayuno comenzó con el sonido de un gong, siguiendo la tradición china, marcando el inicio de una experiencia que no solo desafiaría sus cuerpos, sino también sus corazones.

Durante el almuerzo del 2 de septiembre, los jóvenes vivieron “El banquete de ricos y pobres”: algunas mesas estaban repletas de comida, mientras que otras solo ofrecían pan y agua. Las reacciones no se hicieron esperar: sorpresa, incomodidad, preguntas… y también gestos de solidaridad. Muchos comenzaron a compartir su comida, dando paso a las primeras reflexiones éticas sobre la desigualdad.


A lo largo del día, los jóvenes participaron en seis talleres inmersivos que les permitieron experimentar las dificultades que enfrentan millones de niños en contextos de pobreza extrema, desplazamiento y crisis humanitarias. Desde caminar descalzos sobre piedras mientras leían historias reales de niños refugiados, hasta transportar agua sorteando obstáculos, cada actividad fue una ventana a una realidad que muchas veces permanece invisible.

 

 

Una de las participantes, Yaxuan, compartió su testimonio:


“Hola Nieves, soy Yaxuan. Nos conocimos en el campamento de verano de la iglesia china. Quería darte las gracias porque aprendí mucho sobre cómo sería ser voluntaria en World Vision. Una voluntaria de World Vision Taiwán dijo: ‘Tu poder no es tan grande como para cambiar el mundo entero, pero sí puedes cambiar el mundo de alguien’. Por eso, me encantaría ser voluntaria en el futuro. Ahora tengo 15 años, pero el próximo año quiero participar y ayudar. Gracias por tu trabajo y por la inspiración.”

 

 

Además del ayuno, los jóvenes fueron animados a orar por los países del Sur Global y participaron en iniciativas que los motivaron a convertirse en agentes de cambio. En el taller de “storytelling”, aprendieron a contar historias que movilizan corazones y transforman realidades. También conocieron proyectos impulsados por el equipo de la ICCE que viajó a Ghana en marzo de 2025 , como la construcción de un pozo manual, un sistema de agua con energía solar y una incubadora para el hospital de Zabzugu.

La última actividad consistió en diseñar un proyecto de recaudación de fondos destinado a cubrir alguna de las necesidades identificadas previamente. Los portavoces de cada grupo presentaron sus propuestas ante un jurado comprometido con las causas que tocan el corazón de Dios. Fue un espacio lleno de inspiración, creatividad y un profundo sentido de responsabilidad, donde cada idea reflejaba el deseo genuino de transformar la realidad desde la fe y la acción.

 

 

Desde World Vision, regresamos profundamente conmovidos. Ver a tantos jóvenes dispuestos a marcar la diferencia, con corazones encendidos por la justicia y las ganas de actuar, nos llena de esperanza. Ellos son los verdaderos Changemakers.

 

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